"LEALTAD EN MI OBSCURIDAD"

 

"LEALTAD EN MI OBSCURIDAD"
Autor: © Daniel Fontinovo.

No es más agraciada y misteriosa porque la noche no es más larga, ¡Ay de mí!, que sería ella si quisiera. Etérea se me hace pero no suprimo las esperanzas de mi ser, puede ser el universo más infinito y ardiente... Pero no es mío, nadie lo ve como yo lo veo; La amo y lo siento en mis huesos. No parece entender que no es una mujer ordinaria; es lo más hermoso que han visto mis ojos en este mundo agonizante. Si quisiera, podría ser tan suyo como la brisa susurrando en la noche; ella no lo sabe, pero podría causar mil tormentas con su mirada caótica y sublime: no tiene en las paredes de su ser ser mía una sola vez, no sabe que le he jurado lealtad en mi oscuridad. Mi piel se desgarra gritando su nombre, quisiera atravesar la longevidad de los tiempos impregnado en su piel tomando su mano. Me muero por volver a verme un momento aunque no signifique nada; mis entrañas le son leales, no necesita comprender la pasión desenfrenada que despierta en mí, esa devoción que solo siento por ella. Lealtad en mi oscuridad, en mis noches desiertas solo ella está a mi lado; su existencia es la luz que necesito.

Lealtad en mi oscuridad, también allí soy leal. Soy suyo como la oscuridad, aunque no lo sepa. En las sombras le soy leal como un perro... El amor no es color de rosa ni es tan lúgubre. Amarla no es un crimen aunque no sea correspondido, ella algún día comprenderá que con su maravillosa y negra belleza puede poner el mundo patas arriba, si es que no lo hace ya. No me importa el mundo, solo pierdo la cabeza con lo que me hace a mí y a mi corazón. Qué sería de mí si sintiera como propia mi oscuridad, si tuviera el honor de tatuarse mis poemas en su piel y en su memoria: el tiempo no será suficiente, ella podrá ignorar lo que siento este y otros mil inviernos; Seguiré ardiendo por ella. Mi nombre no tiene lugar en sus días de dolor, ni siquiera soy un signo de paz para ella. Ella por encima de la muerte aunque no sea consciente de que me ama; No soy su pensamiento frecuente pero mi sangre le pertenece. Si ella quisiera yo podría ser su tormenta, podría amarla hasta que el Diablo muera; Puedo ser el monstruo más sádico y horrendo, pero no lo soy menos. La encuentro fascinante y hermosa, la rosa más negra con sus espinas; la bebida más apropiada para morir.

Lealtad en mi oscuridad y en mi desolación que termina cuando me hace suyo aunque sea por obligación... Si ella quisiera y sintiera que su belleza y cada fragmento de su existencia podría partir el mundo en dos; si ella lo exige, puede convertir a cada Demonio en su esclavo. Mi lealtad es tan leal como cada latido, no soy fugaz, no pretendo ser nada... Guardo una devoción inconfesable ahogada en las palabras y en mi alma que se contiene; La observo como un murciélago discreto, esperando el momento. Me encomiendo a ella y sus macabros instintos a su belleza, quiero caer preso de sus colmillos una noche de estas; que sea mi guía: ojalá un día despierte y me nombre su vampiro, su ley. Lealtad en mi obscuridad como un cuervo bajo la luna ensangrentada, se cubre de virtudes que aún no conoce, es la noche y el destino, mi destino mi vampiro, si supiera que en sus preciosos ojos se esconde incertidumbre y magia como el fuego de un volcán, ella y su fuego: y sus espinas.

Me tiene a su merced y no se muere mi piel de esperarla, es un placer. Le juro lealtad en mi obscuridad a su soledad fabulosa y a las huellas de ese silencio y vacío que ojalá añoro comparta conmigo. Cómo no advierte su ser que en su hermosura sin igual oculta un amor que reclama ser amado... Más yo perplejo he quedado ante la sola idea de amarla en las sombras: si ella quisiera. ¿Cuánto valdrá amarla con espíritu y sangre, ser su noche interminable sí me lo pide?; lealtad en mi obscuridad innegociable como la devoción que por ella siento, es mi tierra y mi tumba. Ella es el amor, yo soy la locura y lo que acontece cuando esos dos se juntan es ya conocido. Y que estarán tramando todos los ángeles caídos para nosotros dos; cuál será nuestro destino según el maligno, ella no sabe yo mis versos le obsequio en esta soledad: no se imagina que es suya mi lealtad en mi obscuridad.

Y si preguntara en que estoy pensando, en su hermosura, en esos ojos que hipnotizado me han dejado. Lealtad en mi obscuridad porque en la luz le son leales otros... Y yo odio la luz y a esos rancios mortales. Ese no es mi hogar, esos no son mis iguales; nada les debo. Hay palabras que es mejor no decir pero no es mi estilo; aunque la palabra fuera un cuchillo y me degollara, o una estaca que me atraviese: voy a confesarle que le soy leal hasta el fín de la obscuridad que nos abraza. Yo obscuro, sádico, y poeta; ella obscura, macabra, eternamente hermosa, y poema. Deberíamos fusionarnos con un beso que no muera bajo la luna sangrienta. ¿Por qué será qué los días a su lado ausente o presente son lapidarios e insuficientes, por qué será qué el tiempo hiere?. A su lado los días no deberían conocer el final.

Cuando despierte de su letargo verá que no me he marchado, le sigo siendo leal, sigo a su lado. Puedo sentir en mi boca su beso de la muerte que espero con cada sentido... No me pertenezco, de mi alma y mi cuerpo, de esta hoguera que es mi corazón y sus fantasmas puede hacer un ritual: no entiende lo que su belleza infernal en mi penumbra provoca. El secreto anida en ella, todo; fuera de ella nadie, nunca, nada, la vida se acaba. Morir con ella perfecto sería, arrastrarnos sobre pétalos muertos bañados en sangre; hacernos el amor hasta que el maldito sol nos convierta en piedra. Lealtad en el caos más glorioso, y en el paraíso de los otros ser la fragilidad y la ternura como ser el fuego, la lujuria, y la locura. No me importa si alguien la ha amado; cuando un vampiro ama y besa serás eterna, vivirás más allá del bien y el mal. Yo la amo, somos lo mismo ardo por ella, yo le juro... Lealtad en mi obscuridad.


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