"HOY NO TENGO GANAS"
"HOY NO TENGO GANAS"
Autor: © Daniel Fontinovo.
Qué el mundo arda si debe, que el sol se apague si debe, que todos los senderos se vuelvan arena movediza y que nos succione a todos incluso a mí el mismo infierno. Qué versos negros y crudos sean dagas que atraviesen el corazón del traicionero y cruel, que sus ojos lloren lágrimas de sangre. Hoy no tengo ganas de entender ni de escuchar... Ni de saber. No tengo ganas de tener ganas, odio las explicaciones, los pretextos no me conmueven, no son certeza de quién habla tan solo un eco que en el viento vaga. Hoy no tengo ganas de poner mi mejor cara, no quiero promesas vanas ni cariños ficticios que no quieren. No tengo ganas de que me acechen fantasmas ni cuerpos vacíos que pretendan a gritos caricias de mis dedos hoy dormidos. No tengo ganas de que toque a mi puerta el pasado farsante, no me hace falta el veneno de los labios de nadie.
Hoy no tengo ganas de ver por la ventana. no quiero espejos escupiendo mi reflejo. Hoy no tengo ganas de ser ni malo ni bueno, respirar y no ser ejemplo... No soy ejemplo de nada ni nadie. No sería descabellado desaparecer o ser más invisible e irrelevante, nadie me buscaría; no lo dudo. Solo por un momento tengo ganas de perderme en mi interior en silencio, de no saber quién soy y olvidar mi esencia y mi fuego, mi nombre. No quiero hoy ser un hombre tengo ausentes las ganas; no quiero razones. Solo no tengo ganas y no creo sea malo, estoy escribiendo por inercia o por ser poeta, supongo que a veces un poeta no desea escribir, pero el arte surge aún cuando uno no se siente así mismo. Hoy no tengo ganas de contemplar la desgracia ajena ni de oler la lluvia o la tierra mojada. No tengo ganas de todo, no tengo ganas de nada. Tengo anestesiada hasta la sombra, ¿Por qué?, ojalá supiera.
Tan solo, me da igual el viento y esos cuentos de me duele el corazón me estoy muriendo. Hoy no tengo ganas ni de mis propios lamentos, no sé si estoy dormido o estoy despierto. Hoy no tengo ganas de risas que me torturen la paz... ¡Váyanse a ser felíces a otro lugar, no los quiero escuchar! Hoy no. Hoy no siento, no puedo, no quiero, no soy ni siquiera yo para mí; no puedo ser para los otros. Soy un desastre, o soy humano; puedo ser fuerte pero también me desarmo, y quién diga que un hombre no llora que sabrá de la vida esa inútil porquería. Hoy no tengo ganas de ser artista, amigo, família, o un perro; si se derrumba el techo y las paredes hoy, pueden, no voy a moverme. Hoy no tengo ganas de que mis ojos verdes contemplen la blanca luna y la inmensidad del cielo, puedo dormir en el suelo dos o tres albas, hasta que al cuerpo me vuelva el alma y las ganas. Con nadie quiero encajar para nada, no es mi estilo y hoy no tengo ganas.
Nada de obligaciones ni acciones forzadas, nada de cumplir con esa rutina vacía de ser humano, a la mierda esas cadenas que la sociedad te pone de tener que ser alguien o algo; no tengo ganas de ser dedicado, radicado, usado, educado... Hoy no quiero amar ni ser amado. Ni oportuno o inoportuno que hoy no me importa ninguno; ser odiado o despreciado me importa un carajo, hoy no estoy, no tengo ganas de tenerle ganas ni a mis perros ni a mi gato. Hoy no deseo importarle ni a Dios ni al Diablo, y si alguien de mí desea algo que sea mañana o pasado, hoy no salgo. A la cordura hoy no tengo ganas de hacerle caso, ni a la pasión o al fracaso; no quiero escuchar canciones de amor ni leer a Freud. Tengo ganas de estar en mi cama con mis manos en la nuca y a lo largo, sin decir nada, fumando e inanimado, callado e inservible. Hoy no tengo ganas de ser felíz, el concepto de felicidad es infinito como lo que es normal; la felicidad no existe, la normalidad tampoco, o fuimos todos engañados o somos tontos.
Hoy no tengo ganas de soportar a alguien más miserable que yo, ni a alguien tan humilde como yo, tan solo o sola, como yo. Qué nadie venga a prometerme el paraíso que yo soy hijo del infierno, no quiero cerca a perros que me ladren y no muerdan, no me abran puertas que no abra yo... Hoy no tengo ganas. Nadie diga que soy su vida hoy no lo soporto, no quiero cucarachas en mis paredes, hoy no tengo ganas de arrancarle el aliento a ningún insecto. No me interesa ser lindo ni feo, delgado u obeso, rico o pobre. Hoy no añoro pedir perdón, no tengo fuerzas para estar ni me importa; no quiero pelearme con el azar ni con el futuro que no existe, hoy no tengo ganas. Aprovecha alma muerta a defenestrarme frente a todos, dales que juzgar y condenar, dales que olvidar; no saldré en mi defensa, hoy no tengo ganas. No se me antoja aparentar porque soy real y no sé que se siente fingir ser oveja si se es lobo; tengo ganas de ser único y no sentirme prisionero de mis palabras y mis zapatos.
No quiero acontecer en la hiel ni en la miel soy vulnerable hoy como papel, hoy no tengo ganas de ser héroe ni villano. No tengo ganas de la vida y de la muerte me haré cargo, no estoy ni para ser un hombre serio ni tampoco un payaso, las ganas las tengo guardadas pudriéndose en un cajón. Hoy no acepto migajas, ni hipócritas dando vueltas en mi casa, no daré brotes, ni floreceré para marchitarme muchos no se merecen ni una flor. Hoy no tengo ganas de oler la compasión que el mundo pueda tenerme y querer vomitar sobre sus rostros, no los necesito ni hoy quiero necesitarme. Lo que el mundo hace o no, no me incumbe hoy, mi cielo nublado se encuentra; no soy opción de ninguna mujer, hoy no me importa importa el placer. Necesito obscuridad y éxtasis en estado puro de esa que te hace dejar un poco la vida en cada segundo; un poco más huérfano de amor y del mundo, un poco más hundido en la pena, más muerto. Solo estoy cansado de lidiar con el mundo y sus contradicciones, con las mujeres y sus desamores, con las noches frías plagadas de secretos y sus horrores. Hoy no quiero que me interrumpan ni me busquen por ningún lado, voy a dormir temprano... Hoy no tengo ganas.



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