"EL MAR LO SABE"
"EL MAR LO SABE"
Autor: © Daniel Fontinovo.
Sabrás tú que es es lo que mi presencia te genera, pero por favor no me mientas. El mar lo sabe, todos los océanos, los ríos, arroyos y hasta el charco de agua más diminuto sabe y me ha dicho que para ti no soy nadie. Si el mar hablara. Aunque tú a silencio te llames y te ocultes bajo las piedras el mar refleja tus secretos, tus silencios, tu amor, tu nada, y tus miedos. De sus ojos nadie se escapa no importa dónde vayas, miénteme tú que el mar lo sabe. A menudo vengo a hablar con el mar es mi mejor amigo, es mi refugio cuando me siento perdido, vengo a escribir, a calmar mi ira, a buscar a mi musa perdida, a llorar hasta que la noche me abrace. Entonces, tus mentiras no las necesito, el mar lo sabe y me cuenta todos tus truquitos... No juegues conmigo. No hay testigos, no tienes esos amigos alcahuetes que van por los pasillos hablando de ti; no sabré si sufres por mí: yo no tengo más que el mar para sangrar mis penas.
El mar lo sabe tanto como yo me cuenta las horas del reloj; los días, los, meses, y los años desde que te fuiste amor. La gente normal llora en el cementerio a sus muertos... Yo vengo al mar, yo no soy normal, no me parezco a nadie. El mar lo sabe estuvo conmigo desde el comienzo del camino. Es como mi madre cuando me reta, cuando el mar se agita, cuando el oleaje grita y el viento sopla fuerte sé que me reta, algo no está bien. El mar y yo luego de tantos años tenemos nuestro idioma, tú jamás comprenderás lo que puede hacer tanto infinito. Aunque los días se hayan ido, el mar es incondicional; sabe más de mí, de nosotros, que nosotros mismos. No me digas que aún me recuerdas, que lloras por las noches esperando mi vuelta, no hace falta; el mar lo sabe y me lo ha dicho. De sobra con el mar he tenido entredichos, contradicciones, infinitas conversaciones que se quedan entre nosotros dos, me ha tachado de tonto por perseguir el amor; me sanó las heridas que el mismo deja, me cura de ti.
El mar lo sabe se lo dije al oído, sabe que de ti escribo en todos los idiomas, géneros y formas, que para mí la Literatura eres tú, la poesía tú. No me leas, el mar lo hace, las rocas, sus costas, cada animal y alguna planta quizá. El sol ilumina radiante la superficie, no es día para hablar de ti... Soy amante de la tempestad y el cielo gris, y las nubes llorando como mis ojos cuando hablo de ti; y el mar lo sabe. Soy frágil, ¿Qué hombre no lo es?, hasta el más fuerte cae, y se ahoga, y llora, que hombre por amor no muere. Reitero, el mar me conoce y se ha vuelto en ocasiones mejor confidente que tú. La arena lleva décadas marcándome los pasos y huella a huella no me ha dejado, algún piñazo sobre ella con los ojos rojos de tanto perder he dejado; no me contenta la ausencia de los que amo, no me satisfacen los poemas que he escrito solo en este lugar. Te amo, si no me crees pregúntaselo al mar; el mar lo sabe. Me dijo en más de un consejo que debo ser valiente, que hay un horizonte de frente que nuevos amores se vienen, el mar es sabio.
Sabios fueron tus ojos que hoy no me miran más. Descuida, esta soledad no me va a matar la puedo soportar. No tengo mala memoria, y ojalá la corriente me arrastre ahora porque soy capáz de irte a buscar... Al fín de tu abismo. El mar lo sabe y me a dicho: "Lucha por ella, patea las piedras, que te sangren los pies, pero no la pierdas". Qué largo es el camino a tus brazos, pero siendo franco muero de miedo. Estoy decepcionado, herido, abatido, pero sigo; el mar lo sabe. Puedo estar fracturado, del sentir vacío por dentro, pero sigue fingiendo que no me amas, estás a tiempo. Tanto puedo amarte, pero es absurdo jugar este juego, tampoco creas esto, el mar sabe mis secretos pero no siempre está a mi favor. El mar lo sabe todo cuál si fuera un oráculo, un Dios, soy escéptico pero creo en el mar y su poder.
Nada puedo esconder, no puedo correr o desaparecer; aún así me oculte bajo las piedras y tú también: el mar canta, ruge, es, antes de tan si quiera dar un paso; un paso adelante está él. No me digas nada, no susurres, no te muevas... El mar sabe que tú me sueñas. Tengo la garganta seca y el cuerpo exhausto, los ojos perdidos hacia ningún lado, quebrado el corazón empecinado en hacerte recuerdo. El mar lo sabe me lo advirtió, que un día mi júbilo se convertiría en cenizas y padecería por amor el más horrendo caos; pero que tú no serías felíz. Tampoco soy el mejor de los hombres y el suele decirme que tengo algo que me hace diferente. Soy un monstruo intolerante, orgulloso, soberbio entre tantos otros defenctos, soy un maldito perro, soy el infierno, está bien que finjas, ¿Qué mujer querría un hombre cómo yo?: una tal y como yo, entre iguales nos entendemos mejor.
¿A dónde vamos a parar?, no tengo la certeza de que nuestros caminos se vayan a cruzar; la vida lo dirá, el mar lo sabe. Lo que yo no sé es si a tu regreso estaré vivo... Sabrás tú lo que sientes si aún vive en ti, ¡Déjalo salir! No reprimas el amor, ni una amistad, ni la pasión. Yo no sé quién soy no creo te importe a ti, el mar lo sabe; este porfiado no deja de repetir que aún mueres por mí. Ven por mí, sálvame que solo sé que de vez en cuando encajo en todos lados, y de vez en cuando en ninguno. Si añoras que estemos juntos, que seamos uno ¡Corre! El tiempo no nos espera; los senderos ya no nos recuerdan, nuestro aroma en ningún paisaje se encuentra. Por favor, si algo de amor
te queda... Aquí estaré un poco más, el mar lo sabe. No sabemos que ser el agua es traicionera y el amor también, un arma de doble filo, un revolver, una pluma y un papel. Hay que ser valiente para amar y asumir el rol, me lo dijo el mar; y alguna vez el cielo gris me dijo que me arriesgue puedo ganar o perder: que no seré ni mejor ni peor. Qué loco es el amor y el miedo, un corazón que ama pero es cobarde y no asume y oculta lo que siente se clava las espinas lentamente; el otro, muriendo por amar sin medida, ardiendo de pasión desmedida y esperando por el cobarde mientras se rompe y se apaga en la soledad... El mar lo sabe.




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