"EN LA OBSCURIDAD"

"EN LA OBSCURIDAD" 
Autor: © Daniel Fontinovo. 

Solo me quedan tres o cuatro sujetos que ocasionalmente preguntan si aún mi vida conservo. Podría afirmar que hay días dónde se me hace obscena la obscuridad, no logro distinguir mis aliados de mis enemigos, no en estos días que la vida me tiene dolido, irascible, y vacío. Pero sigo, a un hombre dicen que "Especial" como yo no lo mata un par de ojos bonitos. Soy hijo de las tinieblas pero si supieran que necesito que me mantienen mis letras, y todo pasa, y todo de nuevo comienza. En la obscuridad más profunda te encuentra alguien y te refugia en sus brazos, ¿Y por qué?; gran incógnita. En la obscuridad parece nada tener sentido... Y lo tiene, sé emerger de lo que no se percibe; parezco un hombre triste,  parezco la soledad más terrible y el rostro de la desesperanza, las horas que no avanzan. Lo cierto, es que en la obscuridad todo es de ese modo, abundan los corazones rotos, las rosas marchitas, las lágrimas a la vista en compañía de los besos de despedida. 

¿La obscuridad es triste cierto cariño?. Se sufre de desolación, se torna por momentos espeluznante tanto silencio. Sí sientes que te estás muriendo por dentro, ven, la muerte de a dos duele menos. No era proyecto siquiera y ya era desconfiado de todo y todos, nací, y fue peor. Siempre está quién te dice: "No podés ser tan desconfiado, siempre hay que confiar en alguien o en algo", ser que ya detesto desde que abre la boca para pronunciar esas palabras de mierda y quiero colgar. Hoy vivo en la obscuridad, como toda la vida, pero hoy estoy en una etapa de mi vida en dónde un mortal me resulta una amenaza, una enfermedad terminal, una bala perdida, un desangramiento en la bruma que me tortura de la conciencia. Soy una fruta apetitosa que la gente quiere probar, yo no me alimento pero de mí se alimentan otros, afuera el mundo está loco y en ocasiones el silencio me parece poco, un ruido insoportable me invade; vivo en una cárcel. En la obscuridad afuera el mundo es uno, dentro de mí el mundo es otro. 

Le sigo el juego a la locura, la obscuridad del alma no se cura. Le hago creer a los estúpidos que me dominan, la obscuridad es mi hogar nunca mi tumba... Jaque mate a ojos cerrados le hice a los recuerdos de tu muerte, yo no me aferro a los cadáveres del desamor, en la obscuridad gano yo. La noche puede doler cala los huesos el no entender, el no saber, me toruras un par de lunas; está plagado el mundo de seres ilusos que se creen indispensables, pregúntale a los cuervos que tus lágrimas beben mientras se alimentan de tu alma perturbada, si no somos reemplazados. El pasado se guarda en la obscuridad de un ataúd, no valemos nada, el dolor es una tormenta que al amanecer acaba. Estoy enemistado de la sombra del amor, el pecado me sabe mejor. En la obscuridad se forjan los hombres o se vuelven valientes y se ponen los pantalones, o se mueren. 

Mi duelo lo vivo escribiendo es la forma más noble que encuentro de quererme pero, ¿Cómo hacer un duelo por algo qué no fue, ni es, ni será? No debo, no tengo derecho, por eso ya no te pienso, menos te quiero... Menos te espero. En los brazos de la desolación con el alma en penumbras aprendo que como la moneda tantas caras tiene una mujer, que como te ama hoy mañana te mata, en estos años de algunas mujeres uno sabe que o mata o lo matan, la culpa es recíproca... Igual debe ser la angustia, la maté porque me quiso matar, era su vida o la mía, ella o yo: ¿Típico no?. "Del amor al odio solo existe un paso" increíble en un hombre como yo, pero creo en estas palabras, en la obscuridad no me queda nada; tengo versos tristes y la sangre helada. Tengo la piel ajada y la boca ensangrentada obra del tiempo y de nuestra desgracia, en la obscuridad los cuervos pueden hablar y las letras saben llorar, me voy vaciando, te voy dejando, y me protege su manto. 

Me voy reconstruyendo también me voy oliendo, me vivo, me siento, me desaparezco, me encuentro, me doy valor, me acuerdo de mi nombre que por darte todo lo que soy, se me olvidó... Me olvidé de mí, empiezo de cero en la obscuridad. Brindo por mí que por ti ya lo hice suficiente, me gustaría solo cerrar los ojos y al despertar hacerlo sin llorar, bastante he llorado dormido y no sabes lo que es eso. La noche de arte es un derroche y tu mejor amiga, es verdad y es mentira, también estremece, duele, es asesina psicópata. Las voces en mi cabeza estorban, te nombran y lloro. No son buenos tiempos pero es preciso afrontarlos para sanar la pena de mi alma, siento que alguien juega conmigo, la vida juega conmigo... Puedo ver el rostro de tu maldad vagando por mi obscuridad. Yo no estoy sufriendo ni para eso voluntad tengo ni ganas me quedan; en esta obscuridad que por momentos es mía y por momentos me es ajena, ya no queda primavera, que alguno de mis demonios me diga cuánta vida me queda; cuánto dolor me espera. 

Ya no la quiero me quiero a mí, me debo todo ese cariño y ese tiempo que a esa puta le di. Aún no estoy muerto, y a la mierda con eso de que el fín justifica los medios... ¿Cómo justificas romper un corazón conpleto por puro placer y luego sin mirar marcharte para nunca jamás volver?. Haré de ahora en más lo de siempre y con más amor y más vehemencia; voy a cojerme cada mujer que me provoque, voy a postrar a la vida entera para que entienda con que clase de hombre juega: con que clase de infierno se quema. Yo soy hombre de una sola mujer, en la luz o en la obscuridad, en el cielo o en la tierra. ¿Historia?, dirás un fugaz paso, un idilio, días perdidos. En la obscuridad se puede perder y ganar, se puede reir y llorar... ¿Y qué soy ahora qué no estás?, todo, y mejor. Soy de mi arte, de mi habitación, del viento y sus aventuras; mi vida no es tuya, no tengo un exceso de pasado, te maté hace dos noches no hay rencor ni reproche, eres libre, siempre fuiste libre. Soy el hombre que soy, puede que no lo sepas pero en mi vida vale más la poesía que cualquier mujer; tú no me conoces en mi jardín... En la obscuridad.

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