"ÉL TAMBIÉN MERECE AMOR"
"ÉL TAMBIÉN MERECE AMOR"
Autor: © Daniel Fontinovo.
"Son todos iguales", ¿Estás segura de ello?. No somos todos los hombres tus fracasos anteriores, termina ya con tus frustraciones y tus tonterías de ponernos a todos el mismo cuerpo, el mismo corazón, el mismo rostro, el mismo nombre. Mujer arráncate de las entrañas el creer que el hombre por ser hombre es una amenaza. Sí tienes un hombre ámalo que la vida pasa, dale los buenos días con todo el amor que tengas dentro. Él también merece amor como tú lo reclamas, merece que te entregues, que le demuestres con acciones que tu amor es cierto, que te ganes sus besos... Sí tú crees que por ser mujer mereces el mundo a tus pies, él no merece menos. Él también merece caminar tu tierra, también merece navegar tus mares y hasta volar tus cielos. No lo niegues con tus amigas, dale su lugar y presume ese hombre frente al mundo porque él también lo merece. Él también merece tu respeto, tus sentimientos honestos, con el amor no se juega; el amor no es un juego de niños, cuídalo como tú exijes ser cuidada.
El también merece amor, tú reflejo siempre estará en su mirada... ¿Te mira con ojos de amor?, él te ama con todo el corazón; se entregó a ti entero no lo devuelvas en pedazos. Él también merece soñar en tus brazos, un buen hombre estará contigo en tus victorias y tus fracasos, él no merece menos. La verdad de tu boca se merece porque tú de él la pretendes, en ocasiones la adversidad lo tomará por sorpresa, cosas de la vida... Él te querrá a su lado. Si vas a comenzar ve hasta el final, o simplemente toma la mano de la soledad, no insinúes amar lo que no vas a amar. Él también merece amor, comprensión, contención, su espacio, y ser escuchado. El amor es de dos o no es, apuesten a lo mismo o no jueguen. No lo etiquetes de tal o cuál cosa porque está preestablecido en la sociedad; debes tener criterio propio, es fácil decir "Este hombre es un violento, un violador, un asesino" porque esta sociedad así lo dice. No te equivoques tú no lo conoces, él también se merece amor.
¡Ese hombre es tu hombre no es el hombre del mundo! Condenarlo por el solo hecho de ser hombre no es justo. Será que yo creo en el amor... Vívelo, siéntelo, respíralo, hazle el amor, cójetelo como si fuera su última noche en este mundo. Él también merece amor, ese que tú pides a los cuatro vientos que lo ames de sol a sol, de invierno a invierno. Merece ese hombre todo lo que tú sueñas, una buena y fiel esposa, un hogar, hijos... Es igual que tú; esto no es una guerra de sexos no se trata de quién merece más o quién merece menos, el amor si es verdadero debe ser eterno, de lo contrario durará un suspiro del otoño. El también merece amor, merece ser tu calma y tu guardián, merece tu vino y tu pan; merece ser eso que explicación no tiene, eso tan tuyo como suyo, la dicha de sentirse uno, lo más hermoso y fuerte de este mundo, el amor. Él también merece amor, tu palabra mujer y tu silencio, merece tu ternura y tu compañía cuando despierta odiando la vida.
No lo cambies, si no lo aceptas como lo conociste, con su ángel y su demonio, con su blanco y su negro, radiante, como el desastre más grande, con sus horas insoportables: hazle un favor, vete. No pretendas salir ilesa de la vida, y del amor menos, si no tomas ese riesgo, si no comprendes que el amor no es una certeza ni es color de rosa y que fallar fallamos por naturaleza; no te enamores. Él también merece que lo perdones, dile que no cuando debas, ama sus rarezas y sus histérias como el desde el comienzo del camino te amó. Él también merece amor, lo que para ti sea insignificante para él vale oro, no lo juzgues por ello. Camina con él sobre la piedra y el fuego y si él se quema tú te quemas a la par... Él merece amor y no imaginas cuánto; él no añora un cariño de una noche el no anda haciendo del amor un derroche: de cama en cama, de coche en coche, ¿Por quién lo tomas?. Él también merece amor, ese detalle del desayuno en la cama, y que la ducha de la mañana sea un pretexto para saciar de ti sus ganas.
Nunca olvides que el también es propenso a romperse los huesos y a caer, el no es un robot, tan solo un hombre de corazón, emociones, huesos, carne y piel... Tú también; no hagas alarde de ser mejor que él por ser una mujer: irás a parar a la misma tierra que él cuando te mueras, y todo lo que dices ser contigo no se va, se queda. Ahórrate los modales de dama de sociedad a él, esas mujeres ficticias no le van. ¿Lo admiras, lo amas, es el centro de tu mundo?, entonces quédate; no lo abandones, ese hombre mataría por ti. Él también se merece lo mejor, ¿Quieres qué te cuente un secreto?... Para él, lo mejor eres tú. No le rompas el corazón, puede que lo hagas alguna vez, puedes enmendar tu error, no cambies el orgullo por el amor. Conquístalo mientras sea tu compañero cada día, no solo el primero; que su duelo sea tu duelo. No desistas nunca mientras el amor sea verdadero, estamos en extinción los hombres que si valemos todo; que tú seas una idiota y caigas siempre en los brazos de los mismos perros no es asunto nuestro. Míralo un momento, y piensa si ese hombre que tienes no merece todo de ti, él también se merece amor.
El hombre no siempre es el culpable. Si yo te contara lo que muchos hombres soportamos en silencio y a veces ni siquiera nuestras mujeres advierten. Él también merece ser valorado y halagado, reconocido por lo que es y lo que puede lograr; si no vas a construir con él y vas a estorbar, vete. El también merece crecer, evolucionar, intentar, progresar, elige creer; risueño como un niño. Él también siente que es contigo, que todo lo que nace de ti es divino y en colores, tiene magia en su ser e ilusiones: desde que tú llegaste el siente que de ti hablan todos los poemas y las canciones. Tú le haces bien pero no lo sabes, tú eres su conciencia, sus bajos instintos, su sonrisa y sus latidos... Él te pide a gritos, eres su salvación, su razón. El amor te hace tan idiota como poeta, el amor es un arte, la poesía es un arte; no todos son artistas en esta vida: cuídalo si él lo es. Él también se merece amor, tú te adueñaste de todo su mundo hoy eres su dueña, no lo heches a perder y siéntete dichosa de poder ser tú y no otra mujer. Disfruta hasta sus bromas y sus locuras, son lícitas; sean locos juntos porque sí. Sí tú mereces lo que dices, si vales lo que dices: el también tiene derecho. Si lo ves llorando escondido alguna luna, ese hombre te ama; los hombres no lloramos por una mujer por amor al arte. No lo olvides... Él también merece amor.



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