"LOS PERVERSOS DEL AMOR"

"LOS PERVERSOS DEL AMOR" Autor: © Daniel Fontinovo. 

Los perversos somos inmortales, porque el deseo es inmortal. El deseo es el dominante el que pide ser saciado y lo consigue, el perverso, solo ejecuta. Qué no existan dudas cuando digo que quiero el amor contigo pero perverso, de otro modo no lo quiero. Porque no te imagino con flores y chocolates, ni con absurdos modales de "Dama" que esconde bajo su fachada una sádica inmoral... Así yo te quiero, bien puta, o no te quiero. Entre ocasos mojados yo te quiero, entregada, abierta a mis sucios deseos; ejecutando sin piedad lo que dicta nuestra voluntad, lo que anhela nuestra piel. Mientras siga vivo el deseo amor seguirá habiendo, adictos psicópatas del sexo como tú y yo seguirán naciendo. No concibo el amor sin la perversión, sin indecencia, soy el indecente por excelencia; tú eres la Sumisa de un Demonio. 

No puedo ver un horizonte si mis ojos no se tiñen del fuego más ardiente. Tú y yo la perversión hecha carne, nada existe después. No considero vulgar nada en cuánto a sexo el cuerpo desee expresar, más en cuatro paredes dónde mi intimidad es mía, suya, nuestra... ¿Entendiste?, tú y yo no debemos a nadie explicación. Sin límites, con vehemencia y pasión, con el corazón desnudo y el cuerpo con hambre voraz, suplican las voces de la lealtad, somos tú y yo los perversos del amor. Dame lascivas razones para escribirte en la piel los versos mas perversos y morderte la boca con ansias locas, y si te dijera yo en que se convierte el amor cuando es recíproca la perversión. Es mejor así, amarnos hasta la inconsciencia, recorrernos sin pensar si al alba estaremos vivos. Somos marionetas del placer, inmortales y malditos sirvientes de la sumisión y el deseo sin nombre. 

Los perversos del amor, al menos yo, y tú, no tienes opción; no conmigo. O te conviertes en infierno o te pudres en los brazos de otro cuerpo... Tú sabes bien como yo siento. Yo soy tu viento, tu dragón, tu más grande pasión, tú vienes conmigo dónde yo voy, me amas como te amo yo. Tu razón es mi calor impuro, lo inevitable mi presencia, mi esencia tu ciencia, complacerme, complacernos, tu orgullo. Los perversos del amor, el delirio que habla como el mar y su furia; solo basta con sentirnos, es inevitable sucumbir ante el cuerpo del otro, gana el hambre, la perversión es más grande, está más allá de nosotros mismos. Eres obsesionante, mi adicción, solo poseerte me nace, someterte a mi locura... Tu locura. Un mundo aparte los dos, un idioma aparte; somos los perversos del amor. Susurros perversos me gusta escuchar de ti, adoro tu mirada pícara, sucia, pervertida, con intenciones que nuestros ojos entienden es un pestañeo. Tú y yo sabemos, si nuestra casa hablara. 

Perversas tus caricias que me deleitan y me incitan, perversos tus besos en mi boca y tu lengua juguetona... Tú sabes a quién provocas. Somos enfermos adictos al fuego, sin límites ni tapujos, mi mundo es tu mundo; los perversos del amor que no  entienden de razón, y yo no hago el amor, yo cojo duro y se terminó. Me gustas caliente, perversa y puta, o no me gustas, ninfómana, desafiante y cruda, o no me gustas.  Es necesario el amor pero lo necesito sucio y que queme, que provoque, que juegue lo que yo juego, que se arrodille ante su Dueño. Te deseo de tantas formas y una más ardiente e indecente que la otra, yo no soy un hombre convencional, necesito vibrar, esa energía potente, ese elixir tuyo, ese aroma a sexo y obediencia que guardas en tu ser. Alma salvaje y pasional soy, revelde e ingobernable; soy el amor más puro, pero ante todo primero soy tu Amo. Solo siénteme, fúndeme en tus huesos, aférrate a mis deseos. Qué mis bajos instintos sean tu ley, somos uno para el otro, los perversos del amor; los cómplices del placer perfecto. 

No sé ser de otro modo más que un gran maldito y déspota del sexo, me gusta violento y a mi ritmo; a mi voluntad. No busques en mí un hombre más... Hasta mi ternura es perversa, tú eres el caos que me interesa, yo soy el caos que te controla. El sexo perverso, el espíritu perverso no solo involucra el cuerpo también la mente; debe involucrar la mente y todos los sentidos para el máximo placer. Así que, te pretendo fiel, dispuesta, alerta, en entrega total. Me embriaga tu espalda, tus nalgas me transforman en un animal, y que perverso es el vaivén de tus caderas al caminar, besar tus piernas hasta la inconsciencia me pervierte y me enloquece. Tú me embrujas, me provocas, y más me excita saber que soy el causante de tus orgasmos en cada juego, en cada suspiro. Pervertidos los latidos que nos forjan y nos mantienen afortunados y vivos; para gozarnos, para querernos, para amarnos con furia y delirio hasta caer rendidos. 

Bendito el castigo, la turbulencia de los sentidos, la vehemencia insaciable del ser, los besos puros y la libertad del placer. Ser transgresores, provocadores, el bla, bla, bla, de los moralistas, horrorizados, y perdedores... Nos excita; me excita: dicen que la envidia es un veneno. Nuestro amor es incomprendido para los dioses y los idiotas, tú me completas, yo soy tu huella. El propósito es uno para los dos, la fusión de la carne; protegernos como la luna protege a las estrellas, amarnos con devoción poesía, e indecencia. Sin clemencia y con las venas abiertas, perversos; con los sentidos despiertos y los cuerpos hambrientos y muriendo por convertir en placer a su paso todo. Todo hacerlo razón, procurarlo amor, el orgullo de ser lo que somos; la complacencia del alma y el cuerpo como los sentimientos, uno, entregados, desnudos, vivos. Marcarnos, devorarnos, en cada sorbo de placer, en cada verso de locura, porque el amor no comprende de cordura. Me gustan tus orgasmos con mi nombre en tus labios, atrevidos y locos, somos eso que son pocos... Los perversos del amor. 



Comentarios

  1. Los perversos del amor: que gimen, que se immortalized, mueren y resucitan, que se hunden en el abrazo de los guerreros fatigados, fatigados de tanto amor. Ay, los perversos del amor.
    Beso bermejo

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