"TU VIENTRE"
"TU VIENTRE" Autor: © Daniel Fontinovo.
Sos mi destino, mi eternidad. Qué mágico es tu cuerpo mi altar, mi hogar... Mi paz, cuando me guardas en tu pecho me elude el miedo, soy, existo, pienso, valgo, amo. Yo te amo. Sos poesía en pluma, consciencia y carne, quiero en tu ombligo hacerme grande; ser valiente para ser ese aventurero de tu vientre. Quiero poblar tu vientre de besos sinceros que no puedas olvidar. Anida en tu fuente mi amor la vida y la lujuria, bendito tu vientre que para nada es inoportuno y fugaz... Ya ves amor, solo contemplar tu vientre, ser su dueño, me hace crear locos versos; se siente mi pluma en tu vientre libre como un ave en el cielo. No tengo tiempo para que me embargue la pena, si la magnificencia de tus caderas me eleva; vuelvo a nacer, es que tu vientre mujer tiene el poder, de matar los feroces entes que me acechan; me hace el amor, me hace la guerra. En tu vientre yo puedo ver la luz al final del camino.
La vida del pasado, la vida hoy, y el futuro que se viene es tu vientre; lo que calla, lo que muta, y lo que permanece tal y como es... La magia de tu vientre, no existirían ni sueños ni muerte si no engendra tu vientre. Yo no me habría enamorado si las raíces de tu árbol sagrado no hubieran llegado hasta mis pasos. Me siento en la inmensidad de tu vientre muy diminuto, no me es suficiente un minuto, dame la vida en ese bosque profundo que algo tiene, estoy seguro... Quiero explorar tu vientre hasta que mi boca loca te deshoje tu rosa. Dame el crepúsculo en tu vientre, quiero volverme impaciente y vehemente; es el único lugar del mundo dónde volvería si otra vida tuviera. Hallé en tu vientre el significado de amar, me convertí en esto que conoces; sin mediar palabra el universo de tu deseo, de tu dulzura. Mi obscuridad, mi luz, mi norte y mi sur, mi identidad, mi cómplice de verdad; tu vientre.
Si pudieras sentir mi corazón acelerado, a punto de fugarse de mi pecho cuando sobre tu vientre desnudo voy escribiendo mi nombre, así no pierdes la memoria; y marcarte entre caricias que estremecen, que te conducen a la gloria, para que no olvides a quién la libertad de tu piel le pertenece. Me siento un demente capaz de dar la vuelta al mundo, me siento enajenado en tu cuerpo dorado... Me gusta extraviarme, porque sé que si lo hago el único camino que en la mente tengo tatuado para volver es tu vientre de mujer. O soy muy pasional, o muy leal, porque siempre quiero regresar a cada milímetro y rincón, al derecho y al revés, de modo inalcanzable y puro que es... Tu vientre. Es la compañía idónea, las cosas, la pregunta y la voz, la perdición y la salvación, la tierra. Hoy solo quiero besar tu vientre y empaparme de tu sudar; quiero descansar en él, que para amar el resto de tu cuerpo de papel una vida me queda. Tu vientre que de la culpa no conoce, inocentemente se entrega, tu humanidad completa se entrega, inquieto y misterioso; bandido.
Una sensual ninfa me dice tu vientre que sos, a una dulce diosa de la naturaleza te pareces; y no lo digo yo, lo dice tu vientre. A veces, eres el tridente de la muerte, el cuerpo rojo del maligno, la noche obscura y fría, el olvido y su hastío. Tu vientre el pecado y la tentación, yo, el pecador y el que tantos y tantos delitos cometería aferrado a tu vientre... En nombre del amor. Poema, tu vientre, sentido, tu vientre, los latidos del niño dormido en tu pecho, los pétalos de rosa que adornan el suelo... Los besos en la frente tan tiernos de una madre, las caricias salvajes y esos besos atrevidos que me das; tu vientre una vez más. Es como eso esencial para la vida, agua es tu vientre amada mía; aire, arte, experiencia, compasión... La niña y su globo a los ojos del sol. Tú heterogénea, y tu vientre, me consta. Me consta que tu vientre es un cometa, el eclipse más extraordinario; yo tan solo un loco enamorado y adicto sin remedio de tu vientre de ensueño. ¿Te das cuenta qué todo pasa por ti?, como para no besarte y tocarte; como para no enterrarme en tu vientre, como para no quedarme en vos hasta la muerte. El zorzal y su cantar no existen, tu vientre es el zorzal.
Tu vientre es el mundo Avril, amo tu vientre Avril, me dijo que si Avril; solo a mí, a mí, a mí. Qué no me deje, que no me destape a la noche que de frío muero, que mi amor no evite si arde por mí... Tu vientre. Me vuelve loco el aroma de tu vientre, rostro del erotismo, dónde toda moralidad de mi parte se muere porque brotan de tus poros tus facetas más pervertidas, y te vas pareciendo a mí mi amada Avril. Insaciable yo por naturaleza, y cuando mis ojos lujuriosos te observan desnuda, prefiero nacer y morir en tu vientre que un poema de Neruda: por si solo tu vientre es el poema más divino; tu vientre pan y vino. Perdura tu vientre amor, va más allá de toda razón; es inusual, es plenitud y grandeza, es el símbolo de la belleza y alguien como yo te besa y te reza. Mi religión es tu vientre, quiero que lo tengas siempre presente. Yo te tengo presente cantándome en susurro la canción más bonita del mundo, vas latiendo por mi ser, amándome así... Piel a piel. El espejo de este poeta es tu vientre, lo inconfesable, ante mí lo irrefutable.
Lo íntimo e impostergable, lo brillante, lo imponente e indescifrable, lo indescriptible, lo secreto, mi consuelo; tu vientre. No existe nada más sublime, el vientre de la gente no es tu vientre... Dejalos hablar, no saben lo que dicen. Y besarte el alma, y quedarme impregnado en tu vientre dorado y escribir un par de besos más abajo los versos más mojados que te han escrito. Y me enamoré, debes saberlo, resulta un huracán de sensaciones y significa más de lo que a simple vista se contempla, tu figura, tu cintura, tu vientre. Lo simple y lo complejo, lo excitante y lo sereno, sin límites, no existen fronteras inimaginables ni insinuaciones de algo mejor: si es hasta motivación, y descubrirte es inspiración, recorrer tu vientre; amarte. Sutil e incontrolable, insolente cuando lo desea, lascivo y atrevido, un manantial, el éxtasis total... Tu cuerpo valiente que con fuego se quema si me tiene; me embruja tu vientre. El perfecto lienzo para plasmarte lo que quiero, vulnerable y fuerte a la vez; perfectamente imperfecto, selva y desierto, tu vientre. A sexo hueles, tus células tienen mis huellas, advierto un caos crónico que me gusta; es sed que voy a saciar, es principio y nunca un final; y reitero mi eternidad... Tu vientre.



El vientre: útero, piel y alma.
ResponderBorrarBeso bermejo
En efecto. Saludos.
BorrarMuy intimo, muy mio, me conoces cómo la palma de tu mano, divinas letras amor.
ResponderBorrarEn efecto cariño. Gracias por leerme.
Borraradoro tu ser.
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