"INMENSO BUKOWSKI"

  "INMENSO BUKOWSKI"

Autor: © Daniel Fontinovo.

Me gusta ser de esos poetas malditos de versos sencillos, no me importa que suene bonito lo que digo, no me importa que mi boca tenga clase; yo me cago en la clase y los modales de un mundo moralista que aparenta, yo busco que se me entienda y quién no lo haga que se joda. La cuestión es aplacar los silencios que uno tiene dentro, por eso escribo claro y del mismo modo hablo. Siempre desde la sinceridad me dedico a escribir y para mí, no para quedar bien con la gente. A mí nadie me enseñó la honestidad y eso se supone que es trabajo de un padre o una madre. Lo aprendí solo, a los diez años cuando empecé a escribir mis primeras líneas y después descubrí que quería ser el humano mas sincero de la tierra aunque eso doliera y me dejara solo: Y ahí me hice poeta. Y más aprendí de sinceridad y de ser de espíritu libre y rebelde, crudo, a ser yo... Cuando empecé a leer al viejo indecente de Bukowski. Hijo de puta como yo, indecente como yo si los hay; pero yo soy apenas una liendre comparado con su inmensidad. Gracias a Bukowski aprendí a perfeccionar esto de llamar las cosas por su nombre a ver la vida con otros ojos y sentirla con otra alma, aunque se vea exagerado desde otra vida, otra persona, otra casa. Ese hombre fue y sigue siendo mi escuela en la Literatura y en la vida... Un padre literario, un referente; yo no quiero ser como él. Ni siquiera tomo alcohol, con los cigarros me alcanza. No frecuento putas ni jamás lo hice, tengo una mujer extraordinaria y eso me basta. Si hasta recuerdo cuando mi propia madre no me creía el hecho de escribir me dijo: "Eso no es tuyo, es copiado" y se lo demostré; ninguno de mis familiares sabe que soy poeta, se me burlarían en la cara, sería la risa de mi propia sangre. No lo comprenden porque este no es su mundo, ¿Cómo quieren qué no me sienta fuera de todo cómo Bukowski, cómo quieren qué no me duela el alma al recordar esas palabras de mi propia madre?. Sí, soy "El diferente",  a veces "La oveja negra", entonces, solo me queda aprender de el viejo indecente... Lo que nadie te enseña de las letras se aprende. En definitiva, se siente bien ser diferente y criticado, odiado y amado, dulce y salado, paraíso e infierno. No me gusta la gente tampoco, son perros adiestrados babeando mientras comen de la mano del sistema; perros y perras sarnosos con collar y cadena tironeados por la mano de otra mierda como ellos. Son todo menos libres.

Tengo a mi favor que soy un maldito hijo de puta que no se calla un segundo y no se contiene nada; tal y como era Bukowski. Las cosas que pienso o puedo sentir me comerían las tripas y se emborracharían con mi sangre si yo callara, si no expresara, si no escribiera. Imaginen a la soledad en una noche fría como esta haciendo estragos en mi interior porque no digo lo que siento; no soy tan imbécil: ¿Qué clase de suicidio es ese?. Ese viejo sabio y borracho no es para mentes susceptibles, leerlo me enseñó que el amor duele, pero que también puede salir el sol a la mañana siguiente. Me enseñó que uno debe ser lo que siente, como, cuándo, dónde, y con quién lo siente... Su arte me repite hasta el cansancio que debo ser yo mismo aún sabiendo la división que voy a crear; reítero, escribir claro y lo que siento o no hacerlo. Muchos me leerán y dirán que estoy loco... Loco y estúpido quién se cree cuerdo, no se puede vivir sin locura. Denle el nombre que quieran a estas líneas sinceras; es un homenaje si quieren al hombre que me hizo poeta, con todo el respeto que él merece. Si yo le dijera a mis semejantes ordinarios que las letras de Bukowski así tan sencillas me arrebatan lágrimas y suspiros... Para qué.

No estoy en España como para hablar en un idioma que no es el mío, porque solo le queda fino a los libros y a la gente que se jacta de "Fifi". Aprendí de Hank a no perfumar mi lenguaje, a decir cojer y no follar, o decir bien claro puta, y no zorra por el hecho de lo políticamente correcto o lo que está instaurado como "Normal" en una sociedad que tiene más veneno en la boca que yo. Soy educado si, pero no tengo el culo estirado como muchas pseudo damas o caballeros no estoy lleno de riqueza ni tanta estupidez. Y la gente me hizo también lo que soy, luego de tanto daño, luego de tanta decepción uno se vuelve compañero de un lápiz y un papel; se te endurece la piel... Te aislás en un mundo ficticio y solo porque la realidad es una mierda, y duele mucho. Leer a Bukowski me cambió la vida, me hizo a pesar de todos mis errores y temores mejor persona; y aún trabajo en mí, aún me estoy construyendo en silencio. Inmenso Bukowski cuando se pone con la cruda verdad frente a uno y te hace reaccionar de un verso como si fuera un cachetazo. Cada palabra suya me hizo entender que "Yo siempre voy a ser esa persona que te diga lo que no querés escuchar", aunque en el intento se muera un amistad, la sangre, el amor. Ya perdí y seguiré perdiendo de todos modos, y a todos nos llega la hora de pagarlo todo.

"Si vas a intentarlo ve hasta el final de otro modo no empieces siquiera" dijo una vez el gran maestro; son de esas palabras que te acarician y se te graban en la memoria: y yo que soy de esos hombres que detesta dejar algo por la mitad... O lo hago hasta el final o no empiezo siquiera. ¿Así qué quieres ser escritor? También escribió el inmenso Bukowski, cuánto más leía esos versos malditos pero fascinantes más me convencía de que ese mi sueño sería. Y lo logré: logré ser poeta, escritor, constructor de sueños y fantasías; por ser incomprendido por decir lo que pienso, por escribir la cruda verdad aunque le corte la garganta a los idiotas con cosas de la vida: de la verdad aprendí a hacer poesía. Puedo quizá ser tildado o etiquetado de tanta mierda, pero no me importa; inmenso Bukowski cuando dijo... "Querida, encuentra lo que amas y deja que te mate", eso hice; me entregué completo a todas las formas del amor aún así me costara venderle mi alma al diablo. Hoy soy feliz, y hasta comprendo el amor de modo visceral como entiendo el abismo y la angustia. Así como siento magia la poesía, es la segunda fuerza más grande de la tierra después del amor; voy a escribir con demencia y pasión hasta que me sangren los dedos.

Si hasta me parece escucharle la voz a este viejo loco en cada uno de sus poemas o novelas grandiosas... Parece que lo tengo a un lado leyéndome mientras nos fumamos juntos un cigarro. Y leo a tantos autores, pero soy un espectador sin importancia; el inmenso Bukowski y sus delirios son más que algo a la pasada: él es enseñanza y religión. Siempre quise saber porque los poetas somos solitarios, bohemios y más francos que el resto de la humanidad. Los libros de Bukowski son escuela, son hogar, son amigos, un refugio... Sonrisa y llanto: son tanto que no puedo elegir un predilecto. Henry Chinaski ese álter ego del propio maestro mencionado en casi todas sus obras es mi predilecto si debo elegir. La máquina de follar, La enfermedad de escribir, Mujeres, Cartero, Factótum, La senda del perdedor: por nombrar apenas algo de un vasto legado que maravilla y deja embelesado hasta el más escéptico y tonto de los tontos; pero reitero, no es para cualquiera. Inmenso Bukowski como te abraza en su fuego, como quiebra la soledad cuando se tiene un libro suyo entre las manos... Entonces te atrapa sin darte cuenta, y ya no hay vuelta atrás.

Inmenso Bukowski, colosal, pura poesía, cicatrices abiertas, sexo sin pena, derroche de alcohol y hasta el amor más hermoso de un lobo solitario. Y si, leo a tantos; pero la palabrería barata adornada por solo vender un par de libros... El solo hecho de escribir por escribir, sin sentido ni amor me parece una mierda. Seguro Bukowski diría lo mismo, pero de su boca hasta un improperio queda bien, a mí me fascina. Los borrachos siempre dicen la verdad, pero no sean tan estúpidos de interpretar que los poetas somos dueños de la verdad porque la única verdad en esta puta vida es la muerte, el resto es todo incierto y tan fugaz como un suspiro. Todos somos dejados por quién asegura jamás irse de nuestro lado, somos escupidos y cagados... Nos vacían y hacemos lo mismo eventualmente, somos diferentes formas de desgracia y muerte. Leyendo a tal genio puedo entender más de lo que ya entiendo, eterno el maestro que con su mágico arte me hace grande; aún sabiendo que es estúpido el hombre hasta que se muere. No es más que sino la misma paz, ese camino iluminado cuando parece que no hay nadie y reina la obscuridad. "La carne cubre el hueso y adentro le ponen un cerebro y a veces un alma" dijo el maestro; ¿Y saben qué?, tenía razón: somos una porquería. Por usted mi gran maestro, el gran, el inigualable, el único... Inmenso Bukowski.


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