"DOLOR"

"DOLOR"

Autor: © Daniel Fontinovo. 

¿Cuál es el sentido de la vida sin dolor?. Estamos hechos de dolor, de auroras de dolor, vestidos de cicatrices, pintados de melancolía, armados de retazos de tragedia, bañados de océanos de pena, cubiertos por un velo de miedo. El dolor juega su juego, somos dolor vivo, ardemos dolor, respiramos dolor, le cantamos al dolor, melodías que nos cortan la respiración... Tantos y tantos poetas le escriben al dolor, si será importante para el solo hecho de vivir. No se concibe el Tic Tac del reloj sin saber que el tiempo duele, nos queda ya menos en este mundo tan cambiante, y doloroso. Somos partículas de dolor, peligrosamente ansiamos el dolor; esperamos ese momento de mirarlo a los ojos. La tierra que pisamos se guarda en la penumbra, la luz ya no la alumbra, somos pedazos muertos de dolor y tortura ante los ojos de la luna. 

Sombríos ojos de dolor que todo lo ven, somos dolor que se mueve como un péndulo y su vaivén. Por todos los rincones el dolor se esconde y en ocasiones sonríe pero por dentro se muere. Dolerán profundamente los días que vienen; es preciso sufrir, existen días dónde el dolor significa el gesto más puro de humanidad. Dolor yo, todos... La tierra duele, la brisa hiere, hay dolor en estas paredes; a veces aunque duro suene hasta las caricias del amor más grande son dagas que sin piedad se hunden en lo más profundo de nuestro ser. Respirar me causa dolor, estoy solo, y me causa dolor. No existe mortal capaz de escoger el vivir sin dolor, nadie puede comprender que la existencia como el querer, el ser, morir y nacer son el rostro vivo del dolor. 

Cómo forjar el sendero de la vida, como concebir si el dolor no es, como añorar sin derramar una sola lágrima de dolor. La pérdida conlleva un dolor escrito en la sangre, la hiel amarga del recuerdo quiebra mis huesos... Existe dolor incluso en el más sincero de los arrepentimientos. La voz de la mujer más bella oculta el dolor más agonizante, y en el hombre más elegante perdura el dolor más grande pero cobarde; entonces, por cobardía la espada lo atraviesa y pierde la vida. Tantas veces sentí que de dolor moría, porque al dolor le temo como a la vida. Sé que sabe a hipocresía la hermosura de una sonrisa, arrastran dolor y mentira los cabellos de seda más hermosos de esta tierra junto a esa mirada angelical.

Dolor en lo que come el creador, en el juicio del hombre, como la tentación que al espíritu más noble corrompe. Adictos somos al dolor... Es necesaria esa dosis de placer incomprendido; los latidos más sanos del valiente que cree que todo lo puede padecen dolor. La lluvia cuenta que del dolor se alimenta, hasta la fiera más indomable ha sido domada por el rostro del dolor más insoportable. Mírame a los ojos y verás en apariencia un ser autosuficiente, pero eso es un vil engaño; es cruel el dolor que yace en mí. Sí supieras cuánto necesito de ti, todo lo que duele en mí implora tu presencia. Ojalá la vida fuera tan paciente como para no causar dolor mientras regresas. Dolor que me convierte en prisionero, en ocasiones, soy comida para los cuervos. 

Cómo ya estoy muerto dolor no siento, convivo con ese vampiro que me arrebata el sentido, inmune a las espinas de las rosas son mis manos. Necesito ser succionado por el dolor, para sentirme de vez en cuando. Yo como todos tenemos dolor, algunos tan solo no los mencionan... Ellos le temen a su realidad. Ignorar que existe algo que nos hace humanos como la capacidad de sentir dolor, es ser estúpidos. El dolor se prostituye en cada esquina, en cada casa habita, en cada corazón duerme hasta que el momento de manifestarse se indica. Cuerpo de inmaculado y egoísta, voz de traidor, actúa como todo un asesino ese maldito dolor. Se asemeja sin problema al infierno. 

Puede que sin darme cuenta haya hecho el amor con el mismísimo dolor más de una vez. No solo yo, estoy seguro de que la humanidad toda lo hizo, ¿Cuántas veces dormimos, o estamos durmiendo ahora con el dolor sin advertirlo?. Ahora mismo por ejemplo me duele cada pedazo de mí, pero yo no digo nada, me llamo a silencio, es mejor así. La ciudad duele a casa paso, en cada paisaje frío y desolado... Querer entender el propósito de esta existencia y el cariño que me demuestran algunos que son entes que dolor derrochan mientras caminan; me tiñe las tinieblas de dolor. Somos marionetas patéticas del dolor, no hay manera de evadirlo, añado que lo que deba doler dolerá, con o sin culpables, con o sin testigos, con o sin castigos. Estamos condenados al... Dolor. 


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