"CUANDO NO ESTÁS"
"CUANDO NO ESTÁS"
Autor: © Daniel Fontinovo.
Cuando no estás me falta todo. No me veo, no me siento, no palpito, no pestañeo, no suspiro. Ni yo mismo ni mis sentimientos estamos capacitados para responder preguntas que ni el tiempo es capaz. Puedo hasta mi muerte explicarte lo que a mi alma le sucede cuando no estás, y estoy seguro de que estaría equivocado porque siempre existe más. Hay tanto más allá del vacío de mi alma sin tu mirada, sin tu mirada... Cuando no estás los cantantes no cantan, los poetas siento que no escriben de amor; no hay argumentos sinceros, mi soledad padece abandono y miedo. Las paredes se cierran, los cristales se quiebran, los leales se convierten en traidores, y los falsos amores del mundo se esconden. No hay en mí calma ni órden he llegado al punto dónde no tengo noción del tiempo; de felicidad no sabe mi espíritu, soy un muerto viviente.
Existe dolor y cierta obstinación en mi corazón por esta tortura que tu ausencia me deja. Se rehúsa a manifestar amor y ternura si carece de ello cuando no estás. Me resulta repulsiva tu falta, no estoy a favor de nadar contra la corriente cuando de antemano me sé perdedor. No sabes la pobre imagen que doy, lo poco que valgo... Cuando no estás a mi lado mi amor. Ando desganado por los días ya las flores de los jardines no me parecen lindas; me encuentro tenue fácilmente irritable, la vida me resulta un mal innecesario. Cuando no estás me siento condenado. ¿Qué ser humano es humano sin las caricias de su amor?, cuando no estás no estoy, se apagan las estrellas y yo me apago con ellas. Borges dijo: "Uno está enamorado cuando se da cuenta de que la otra persona es única" entonces, estoy enamorado.
Es evidente que estoy harto de tu falta, aunque diez u ocho horas te vayas, o sean días, semanas, meses, años, o me faltes la vida entera. Cuando no estás me siento de mil maneras que no quisiera... Cuando no estás se va mi vida en tus huellas; en tus zapatos llevas nuestros pasos, en tus brazos mis brazos van viajando, en tu boca se mueve mi boca, mis manos de tus cabellos se prenden. Cuando no estás me atormenta la tristeza y mis ojos no cesan de llorar; es despedazarse, suicidarse, y morir los sueños, caer los versos. Estoy odiando los días, cada bocado de aire, cada instante es un desastre, hace frío en todas partes. Qué hay de mí cuando no estás si soy del mar la sequía, soy un laberinto sin salida, abiertas tengo las heridas del corazón cuando no estás.
Ojalá vinieras por mí a rescatarme de esta agonía cruel que supone tu ausencia. Cuando no estás nada me queda, nada está bien... Qué locura beber del miedo que me causa el agujero en el alma que me dejas cuando me dejas. Si supieras que no me soporto ni a mí mismo; todo me da lo mismo si no escucho tus latidos, si no te tengo conmigo. Qué triste soy, que hombre inservible me siento sin tu calor. Cuando no estás mi amor se me borra la alegría, va muriendo toda esperanza, tengo marchito el cuerpo, no le quedan fuerzas a mis anhelos. Cuando no estás me voy haciendo polvo en el viento; me estoy volviendo loco. Me estoy quedando roto y grita mi sombra desesperada, pregunta cuando volverás a mis brazos. En tu ausencia comprendí que el paraíso se parece un infierno, que es tan crudo el invierno que no conoce de amores honestos.
Te ausentes un momento o tal vez un lamento, un verso triste, un par de años; tu recuerdo es un trago amargo que me está matando. No soy de recuerdos pero te extraño... Cuando no estás nada tiene razón de ser, ni yo. Un velo de obscuridad cubre mi soledad, no son gratos estos momentos dónde no te tengo y es en contra de mi voluntad. Los libros no hablan de la falta que me haces, el arte no engrandece tu nombre, y por qué será. Es mi obligación escribirte no de libertad, sí de abandono y dolor que encoge cada rincón de mi ser, cuando no hay consuelo sin tu querer. Solo queda enfrentar el dolor es preciso; ayúdame a no morir en el intento. Cuando no estás es cuando más fuerte sopla el viento, la angustia me sigue observando por la ventana entre la tempestad.
Llueve cuando no estás. Llueve en mis mañanas, en mis entrañas, en mis secretos nuestros y en mis engaños, te sigo esperando. Te siento aún en la lejanía pero cuando no estás soy incrédulo de todo, soy bastardo de la misma distancia y del horizonte incierto. No hay nubes en el cielo y los caminos se van perdiendo; no veo la noche en mi corazón empapado en la niebla... Cuando no estás. Solo vuelve, solo regresa, estoy en el mismo lugar de siempre. El tiempo conmigo es insolente, de mí se burlan los árboles y las aves me desprecian, la vida me golpea, me hiere, me duele porque no estás. Me desintegro, me rompo, perezco como todo y como todos, soy un pedazo de carne a los pies del fín del mundo. Sí tan solo supieras cuánto sufro, como me hundo... Cuando no estás.



Una poética de la ausencia, de la falta del ser amado, la desintegración del ser. Hermoso, intenso, poderoso.
ResponderBorrarBeso bermejo
Es muy amable, me alegra sean de su agrado mis tintas. Le agradezco por leerme, un saludo.
BorrarSiempre le leeré, espeleólogo de Eros
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