"APRENDÍ A ESTAR SOLO"
"APRENDÍ A ESTAR SOLO"
Autor: © Daniel Fontinovo.
Lo que no digo antes de que me mate lo escribo. Lo que no digo lo llevo atragantado, entre el sentido común y el miedo, miedo a ser fusilado, a ser despedazado por los que quiero pero no me quieren. Me pidieron confianza y supe confiar... Así me tiraron a matar, y desde ese día de mí no merecen nada, propios y ajenos; aprendí que de todos estos es más fiel un perro. Prefiero sacar todo entre letras y no andar contando las cosas a todo el mundo, la gente te traiciona, las letras no. Ya confié una vez y así me fue, prefiero estar solo y vacío que en compañía de falsos amigos y rodeado de mierda.
Aprendí que la familia es la hipocresía más grande del mundo, que mi mundo, mi propio camino no lo construye más nadie que yo mismo. Aprendí, asimilé y fui actor y espectador de que el amor no es lo que parece; y me refiero al amor todo, cualquiera sea la relación. Aprendí a estar solo conmigo mismo, con mis poemas; vi que no cuento con nadie... Ya me di cuenta, pero no digo nada; porque lo que no digo antes de que me mate lo escribo. No puedo llorar o contarle a nadie lo que guardo, ya me quedó claro que antes de abrir la boca es mejor agachar la cabeza, llamarme a silencio y seguir de largo. Aprendí a mirar todo de lejos, a quedarme quieto, no quiero; pero debo.
Aprendí que nadie es real, camino entre deshonestos y cobardes. Aprendí a estar solo con lo que siento, aunque a veces quiera gritar y no puedo, no todos son buenos... Veo tantos lobos con ropas de oveja, mis supuestos aliados nadando en su ego, pero con el alma negra y vacía. No están ni cerca de lo que profesan, no son más que blasfemias. Dicen que las palabras se las lleva el viento; entonces todos son viento y más que eso, se volvieron huracán; la peor tempestad... Y arrasaron conmigo por dentro. Y me quedé solitario sin saber dónde ir, entonces soy malo por pensar en mí.
Soy egoísta por querer ser feliz, entonces la amistad se olvidó de mí, el amor se olvidó de mí, la familia se olvidó de mí. Y me sentí, y me vi cuando nadie lo hace... Y me amé; me hice poeta. Escribir para que lo que callo no me haga daño, para no morir de tristeza, y escribir por amor, por pasión, por vocación, por libertad. Aprendí a estar solo y aislado del mundo, porque el mundo miente, el mundo es una gran obra de teatro; la gente actúa muy bien. Aprendí a callar algunas miradas, caricias, besos y recuerdos; y para que no me maten los escribo.
Prefiero ser quién soy y ser criticado y odiado por honesto y humilde, a que la gente me ovacione por ser lo que no soy, lo que no fui, y nunca seré. Si me van a querer que me quieran bien o no vengan a molestar. Aprendí a estar solo para que nadie me robe la paz; aprendí a escribir ese amor que no puedo demostrar... Aprendí a abrazarme yo porque nadie lo hará, cuando mi camino llegue al final. Nada me voy a llevar, y quizá nada pueda dejar ¿O si?, algunos aseguran llorarán por mí; otros, solo no dicen nada. Pero así es la vida, unos si, y otros no.
Llorarán las estrellas tal vez, y puede que alguna que otra noche la luna pregunte por mí. Sé que yo esté dónde esté todo lo di, aprendí a ser y no aparentar... Aprendí a aprender de los demás; y vaya si aprendí. Aprendí de soledad y a convivir con el dolor de no tener a quién decirle que me siento mal, que tengo miedo y es normal; que me siento solo conmigo y mis versos. Y solo sé que no sé nada, y que mis letras son mi hogar; que la vida es lo que tiene que ser, no lo que yo quiera que sea. Dentro de tanta sombra la vida me dio una recompensa, ahora la tengo a ella, ella es mi vida, llega justo cuando me acostumbré; cuando... Aprendí a estar solo.



Es usted mi basílica pagana e idólatra, no está solo en ese cruel peregrinaje, yo también conozco ese camino, y como dijo Nietzche somos la medida de nuestra soledad.
ResponderBorrarBeso bermejo
Agradezco sus palabras, me halaga. Bienvenida al club, Nietzsche estaba acertado. Le agradezco por leerme.
BorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarSe duplicó.
ResponderBorrar